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“Las intermitencias de la muerte”. No ha podido ser, maestro.

junio 19, 2010
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Ayer fallecía José Saramago uno de esos brillantes escritores que marcan en cada una de sus novelas. Si me lo permiten, diré que era un descarado, pero en el buen sentido de la palabra. Esa ‘rebeldía’ a la que pocos se atreven y que ataca contra lo que nadie entiende pero por miedo se respeta. Me refiero, entre otros muchos, a la Iglesia, que atacó al escritor especialmente tras su última obra publicada Caín. Esta novela se basa en los primeros libro de la Biblia, dando su toque de humor para achacar las culpas del asesinato de Abel a Dios. No es la primera vez que José Saramago había hecho su propia versión de la Biblia, también hizo lo propio sobre el Nuevo Testamento con El Evangelio según Jesucristo.

Saramago era alabado por muchos, no sin razón le fue concedido el Nobel de Literatura en el año 1998. Y es que tras leer cualquiera de sus libros te quedas reflexionando sobre la importancia de algunas cosas o la menudencia a la que se puede remitir el mundo sin otras.

Nunca había leído nada de él hasta hará unos seis años cuando cayó en mis manos Ensayo sobre la ceguera, novela llevada al cine hace apenas un año. Ensayo sobre la ceguera muestra en su estado más puro al ser humano. Personas que se ven cegadas por una neblina blanca y que son abandonadas a su suerte y entonces se desata el amor más verdadero, el que ve y siente pero calla. Y también la crueldad propia de la sinrazón, de la desesperanza, de saberse acabados e incapaces y por lo tanto, buscan su poderío aún sabiéndose ya excluidos.

Al acabar esta novela me quedé tal y como estaba, el libro cerrado entre mis manos pero como si la novela aún siguiese y, de hecho, seguía. Mi cabeza la ampliaba con mis propias reflexiones, con mi propio final queriendo huir de ese que se me mostraba y no me acababa de gustar, quizás por el cariño que le había tomado a algún que otro personaje.

Tras este libro fueron acumulándose poco a poco más y más títulos del escritor, esperando que nunca acabase esa inspiración que le permitía en cada novela superarse. Pero como todo, ayer esa inspiración se agotó, dejando una novela a medio acabar sobre el tráfico de armas. Me queda un consuelo y es que, a diferencia de los mortales, que sólo seremos recordados por el pasado, por lo que nos ha ocurrido con cada una de las personas que nos rodean, personas como Saramago mantendrán siempre su estela de brillantez porque han volcado en cada una de sus novelas un trozo de su alma, de sí mismos.

DEP Saramago, ya nos encargáramos nosotros de decirle a Esperanza Aguirre que no eras una gran pintora, sino un gran ser humano con una mente inquieta.

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5 comentarios leave one →
  1. junio 19, 2010 1:44 pm

    Cuando muere un escritor
    realmente no se muere
    porque deja el corazón
    latiendo hoy y por siempre
    dentro de cada palabra,
    dentro de cada escrito,
    dentro de cada casa
    en la que habitan sus libros.

    Saramago se ha marchado
    a pesar de lo que dijo,
    y es que estar enamorado
    era el único camino
    para escapar de la muerte
    que le dió caza ayer mismo.

    Defensor de sus ideas
    utilizando palabras
    por ser la única arma
    que utilizar se debiera.
    Hombre honesto y muy honrado
    supo ser siempre sincero
    pero evitando hacer daño.
    Ilustrado cerrajero
    que a sí mismo se ha forjado.
    Hombre prolijo y sereno
    con un inmenso legado.
    Y, sobretodo, un inmenso
    ser humano enamorado
    que detuvo por amor
    las manillas del reloj
    cuando vió a su ser amado.

    Sé que no lo quisiera
    el maestro Saramago,
    pero la muerte pudiera
    como el soñó con su ensayo
    haber sido intermitente
    y dejarnos disfrutarlo
    porque el mundo no merece
    que se vaya Saramago.

  2. arlia8 permalink
    junio 19, 2010 1:47 pm

    Chapeau!

  3. junio 20, 2010 9:31 pm

    ¡Ya nos has destripado el final del libro! (o por lo menos que no acaban comiendo perdices) ¬¬

    Me gusta cómo te ha quedado, se nota que escribías desde la profunda admiración.

    “Al acabar esta novela me quedé tal y como estaba, el libro cerrado entre mis manos pero como si la novela aún siguiese y, de hecho, seguía” A mi me pasa en cada novela; durante días sigo inmersa en la historia, sin dejarla evaporarse….

    🙂

  4. arlia8 permalink
    junio 20, 2010 9:49 pm

    Lo siento pero aún así no considero que lo haya destripado ni siquiera he dicho que no hayan acabado comiendo perdices 🙂

    A Saramago hay que escribirle desde la admiración porque es muy grande.

    😀

  5. BooT Loos permalink
    junio 23, 2010 10:52 am

    Adiós, y que te vaya bien. Se que para personas como tú si que hay una vida después de la muerte. El resto de los mortales nos convertimos en polvo pero genios como tú seguirán viviendo en la mente de millones de lectores, incluso de aquellos que aún no te han leido. Adiós genio portugués. Adiós compañero conejero…

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